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Emociones tras 7 largos años sin pisar San Mamés

Escrito por ElDesmarque Bizkaia

Sábado, 30 Enero 2016 07:52
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Siete largos años han pasado desde que pisara por última vez el estadio de San Mamés, al que a veces me refiero como el Templo, la Catedral o Tierra Santa.

Tiempos que remontan a una época en la que trabajaba como entrenador de porteros del Bilbao Athletic, allá por la temporada 2008-2009 ¡Casi nada! Tras marcha, mi paso por Badajoz y mi larga estancia en Sudáfrica (un año en Extremadura y un lustro en África) no había tenido la oportunidad de volverme a sentar en la grada De San Mamés hasta el pasado 6 de enero de 2016, en partido de Copa que acabó en remontada frente al Villarreal.
 
Días antes del partido recibí un mensaje de un amigo uruguayo que reside en Mallorca, preguntándome si podía conseguir una foto firmada de Iago Herrerín con una dedicatoria para un alumno suyo que sigue toda su trayectoria deportiva desde la Isla. Después de mucho tiempo, me puse en contacto con Iago para poder hacer feliz a un chico que no conocía y enviarle el que seguro iba a ser su regalo de Reyes más preciado.
 
Una empresa, la de conseguir dicha foto, que me dio la oportunidad de ver a Iago de nuevo y compartir con él unos momentos.Y lo hice sin saber que su joven seguidor mallorquín no iba a ser el único obsequiado. El re-encuentro me trajo también varios regalos: su camiseta y dos entradas para presenciar en directo el partido de Copa frente al Villarreal. ¡Todo un detalle! Llegado el día del evento no pude más que quedarme impresionado, de pie, en el exterior, frente al estadio. Moderno, sencillo, a la vez que elegante.
 
Cuando accedí al interior, no sin problemas (no sabia como colocar la entrada en el torno y me senté en una localidad equivocada), tuve la sensación de encontrarme en el antiguo San Mamés, indudablemente renovado. Mantiene la misma esencia, espíritu y alma que su antecesor. Incluso la acústica es similar, y esa forma de  entender, sentir y vivir el fútbol tan diferente y especial. Pues sí, es la “Catedral”. Con lo bueno y con lo malo, que en “todas las casas cuecen habas y en la mía a calderadas”, el ambiente que se respira en San Mamés me llevó de nuevo a la esencia de lo que es realmente el fútbol.
 
Y eso que he vivido partidos con 90.000 espectadores en la grada, concretamente en el Soccer City (estadio donde España ganó la final del mundial del año 2010), durante mi andadura en el fútbol sudafricano. Pero... ¡No es lo mismo! Da comienzo el partido, el Villarreal toma ventaja en el marcador (0-2) y a uno se le pasa por la cabeza si es un cenizo. Todo esto con unos cuantos amigos aporreando mi whatsap pidiéndome que abandonase el estadio al ver una foto en mi twitter que hacia referencia a mi presencia en el templo para ver el partido en directo.
 
Por suerte, mejor dicho por el empuje del público y la fe del equipo, llegó la remontada y la cosa no paso a mayores. Pues bien, desde entonces, he tenido la oportunidad de disfrutar de dos encuentros más: el partido de ida de Copa frente al Barcelona y el derby en liga frente al Eibar. Y no puedo decir más que aquello de ¡El Athletic Club me ha vuelto a enganchar! Si os soy sincero tengo que decir que estos últimos cinco años he estado tan centrado en el trabajo que venía realizando a diario en Mamelodi Sundowns F.C, que apenas tenía tiempo para ver otros partidos de fútbol.
 
Con competición domingo, miércoles, domingo, partidos de Liga, Copa, Champions League de África, viajes, concentraciones y giras, cuando uno tiene un poco de tiempo libre prefiere emplearlo en otras cosas que no sean fútbol. Sobre todo porque pasas mucho tiempo analizando tus propios partidos y también, porque no decirlo, por mi forma de ser y mi interés por disfrutar de otros aspectos y facetas que son para mi importantes en la vida. Y ya puestos, tras volver a San Mamés después de muchos años, me decidí también por visitar Lezama.
 
Uno se da cuenta de que está muy, muy desconectado, cuando al entrar se sorprende al ver el histórico “arco”. ¡Qué gran bilbainada!. Un paseo por las instalaciones y descubro un nuevo campo de hierba artificial, allá en lo alto, además de ver otros tantos renovados. Vestuarios nuevos para todo el fútbol base, incluidos los de los técnicos.cMe viene a la cabeza, de sopetón, el pequeño y humilde espacio al que yo llamaba mi “oficina” en Sudáfrica, donde hacía frío en invierno y calor en verano. Donde había que guardar la ropa cuando llovía por aquello de las goteras.
 
Vuelvo a recordar aquella ducha que me pegué bajo el tejado con el agua que caía de éste en uno de esos innumerables días en los que cortaban el suministro. Ví un nuevo gimnasio, tras cristaleras, mucho más grande y espacioso que en el que trabajábamos en el 2009 los equipos del fútbol base. Definitivamente el Athletic está creciendo. ¿Qué digo? Ha crecido. Mucho y rápido. Tras cinco años en África, a pesar de llevar 7 meses ya en casa, no me había puesto al día hasta ahora.
 
No por aquello de no estar interesado, sino porque cuando uno respira la hierba y el ambiente de fútbol, se da cuenta de que echa mucho de menos este trabajo y prefiere evitarlo. Son muchos años levantándome por la mañana disfrutando de lo que es mi pasión y al despertarme todavía a uno le cuesta saber que no va a tocar un balón en todo el día. Ni tan siquiera he visto un partido de Segunda División B o de Tercera. No he pisado un terreno de juego en días de misa.
 
Mi primera experiencia futbolística desde mi llegada fue en Anoeta, el pasado mes de diciembre en partido de Copa (Real Sociedad & Las Palmas). Y fue porque acudí a visitar al readaptador del equipo canario, que es como un hermano para mí. Fue preparador físico durante mi primera temporada en Sundowns y, tras dar por finalizada su aventura en Rusia y yo la mía en Sudáfrica, este era el momento de re-encontrarnos. Y así, alejado del fútbol (dejando un lado los congresos en los cuales he participado y alguna visita a algún campo de entrenamiento de mi pueblo) llega un día que un amigo de Mallorca me pide un favor para hacer feliz a un chico, y sin darse cuenta me hacen el favor a mí. Y por cierto, la leyenda del Athletic es también conocida en Sudáfrica. A pesar de que siguen más el fútbol Inglés echan también un vistazo a “La Liga”, sobre todo por el Real Madrid y el Barcelona.
 
Me preguntaban mucho por la “filosofía” del club. “¿Qué es eso de no fichar extranjeros?”, me decían. Con gran cantidad de jugadores foráneos en nuestra filas (Sundowns era una especie de Real Madrid en Sudáfrica), no entendían las razones de no abrir nuestras fronteras. “Cómo aquí hace años. Estáis haciendo un apartheid”, me decían. Y yo les contestaba: “Son valores y principios. Sin molestar al resto y respetar los principios de libertad de los demás, cada uno elige su camino y su destino”.
 
No obstante en alguna ocasión me dejaron sin argumentos con la pregunta de: “¿Y porqué entonces tenéis entrenadores extranjeros? ”Pues será porque no somos perfectos”. Les contestaba riendo. Y un día uno, va a San Mamés para presenciar un partido de Copa y se engancha. Y a pesar de que le duele ver fútbol; cambia sus rutinas. El miércoles sin ir más lejos, instalé todo lo necesario para desviar la señal de mi ordenador a la pantalla del televisor de mi casa para poder ver el partido de vuelta de Copa frente al Barcelona con la ilusión de un niño.
 
Y el equipo me continúa enganchando. Aún perdiendo, pues siempre jugó de cara. Sobre todo en una primera parte en la que ahoga al Barcelona en su propio estadio. A la mañana siguiente me levanto de la cama, veo un articulo de Asis Martín en el que cita el slogan (The Sky is The Limit) del club en el que disfruté tanto de la vida como del fútbol durante 5 largos años y me pongo a teclear mi Mac, no sin antes darle al “play” para escuchar la BSO de la película “The Kingdom”.
 
Más que nada porque la música es un gran activador de emociones y me ayuda a codificar mis pensamientos en palabras. Palabras que quizás dan sentido a este artículo. Me vienen a la cabeza todos aquellos chicos jóvenes con los que compartí vestuario en aquel equipo filial como son Iturraspe, Eneko Bóveda, Etxeita, Muniain, Beñat, Borja Ekiza, Iñigo Pérez, Raul Fernández - Cavada (jugadores que ya han jugado con el primer equipo) o el mismo Iago.
 
Chicos de los que guardo un recuerdo muy grato, no por su calidad como futbolistas, sino por lo nobles y buena gente que eran. Imagino que aún lo seguirán siendo, hace ya mucho tiempo que no los veo. Podría citar también a muchos otros, los que se quedaron en el camino o no llegaron a disfrutar el tiempo suficiente del que soñaban era su destino. Es por esta razón que muchas veces digo que el fútbol no es el fin sino el medio, y que la felicidad está en el camino y no en el destino.
 
El ser ciudadano del mundo y poco cautivo de idiomas e ideologías me ha ayudado a descubrir que no me gusta el Athletic por haber nacido aquí y ser de Bermeo. Tal y como dijo Jaime de Mora y Aragón: “No creo en la llamada de la sangre. La sangre no hace hermanos ni hijos. Conozco hermanos de sangre y padres e hijos que no se hablan o no se respetan”.

Me gusta el Athletic por su filosofía, principios y valores que lo representan. Porque lo hacen único, realmente inspirador además de humano y entrañable. ¿La frase del día de hoy? “Las grandes almas tienen voluntad, las débiles sólo deseos” (Sócrates). Desde la República Independiente de Bermeo como siempre con amor, mucho amor, el que fuera el goalkeeper coach de Sundowns; ese que algunos, sólo algunos, también conocen como Jon Pascua Ibarrola. Siete largos años sin pisar San Mamés… quizás demasiados. 

Jon Pascua Ibarrola, "El Profe"

Bermeo, 30 de enero de 2016

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