Facebook Twitter
'No dejarse llevar por la corriente negativa'

San Mamés: El sonido del silencio

Escrito por Ángel López

Viernes, 22 Septiembre 2017 08:27
Facebook Twitter 101
Reportar vídeo Reportar

Pulse para ampliar

Hoy escribe el periodista Angel López.

Es uno de los temas favoritos de la prensa deportiva bilbaína avalado por una base real: la debilitada intensidad en la animación de los partidos de San Mamés se ha convertido en argumento de conversación recurrente. Como en la canción de Simon&Garfunkel, el sonido del silencio está sustituyendo al eco de la Catedral.

La cantinela no es nueva pero ni vamos a obviarlo ni nos lo podemos permitir. Todos sabemos que hoy el maravilloso estadio rojiblanco solo ruge ante determinados rivales, estímulos y circunstancias de juego y aunque no nos guste nada reconocerlo cada quince dias nos silencian las ruidosas hinchadas visitantes. Prácticamente todas.

Os lo digo yo que veo los partidos desde Tribuna Sur alta, demasiado cerca de las hordas rivales que aunque no sean tan numerosas siempre nos afean dejando una estruendosa tarjeta de visita que sinceramente cada vez escuece más. De nada sirve buscar culpables, porque todos los que asistimos al campo tenemos nuestra cuota de responsabilidad en la caída en los decibelios.

No mentimos si decimos que hoy los gritos de aliento hacia los jugadores se escuchan en nuestro coliseo en momentos muy puntuales de los partidos: al inicio de los duelos en la ceremoniosa interpretación del himno, en las sustituciones de aquellos futbolistas que gozan del afecto de la parroquia, o cuando suena la flauta y al grito de "lo, lo, lo" tarareamos el estribillo de la marcha de los vencedores de Aida.

En este último caso la grada sí que se muestra generosa en las tardes que han sido efectivamente excelsas. Lamentablemente son menos estas jornadas de gloria que aquellas tórridas que anestesian a los exigentes aficionados del Athletic Club.

Podría servir el análisis retrospectivo, el cambio de campo, el relevo generacional, las circunstancias sociológicas, los reglamentos de seguridad, la permisibilidad cero de la liga con banderas y símbolos, las diferencias políticas entre aficionados y hasta el uso de los dispositivos móviles para pasar el rato, pero lo suyo es encontrar soluciones.



Las primeras deberian partir del club, que lleva tiempo tratando de ponerle remedio al asunto con una serie de iniciativas fallidas (desde la grada de animación a entradas económicas para jóvenes buscando convertir San Mamés nuevamente en una olla a presión), gestos de buena voluntad pero insuficientes porque hasta ahora no han servido para recuperar verdaderamente la implicación activa de la grada. Se ponen algunos medios pero los aficionados no recogemos el testigo, o no con la suficiente implicación como para que se rompan esos largos silencios que encogen a nuestros jugadores y alientan a los rivales.

Pese a este deficit el Athletic está atravesando un buen ciclo económico y deportivo. Ha vuelto la ilusión propiciada por las clasificaciones europeas y hasta los títulos pero este salto cualitativo no está sirviendo para resultar suficientemente atractivos para los jugadores TOP. Si no quieren venir, ellos se lo pierden.

Fichar, efectivamente, no depende de nosotros, alzar la voz y apretar al equipo sin concesión es una opción voluntaria de cada uno de los que nos sentamos en San Mames. Nadie esta obligado a hacerlo pero ¡por favor! que no se desanime quien tiene que animar.

Como decía Bilardo "el himno hay que practicarlo también". Ah, y la mejor afición es siempre la que aplaude las victorias y reconoce el esfuerzo en las derrotas. Si nos sentimos diferentes, también en eso debemos ser mas ejemplares.

Por Angel López, periodista de Onda Vasca

@SesmaAngel

CLICK PARA COMENTAR

El Desmarque