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Una visión irónica sobre el Athletic-Alavés

La humillación a Martínez de Irujo

Escrito por Kuitxi

Domingo, 13 Agosto 2017 10:09
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Juan Martínez de Irujo en el palco de Lasesarre.

Vamos a jugar a la ironía...

Barakaldo. Lasesarre. Una plácida tarde de agosto. Martínez de Irujo y su familia, en el palco de autoridades a la espera de entregar la txapela al campeón de la disputa de una Copa Vasca a la que había sido invitado. Se había retirado de los frontones para no poner en riesgo su salud, y la Federación Vasca lo eligió como artista invitado en un partido que se las prometía muy felices. De tan buen rollo iba la cosa que hasta la 'Vasca' se relajo dándole la oportunidad a un trencilla del fútbol de bronce. Pero he aquí que ocurrió lo que nadie preveía....

Desde el pitido inicial el Athletic Club enseñó sus garras especialmente afiladas para poder entrar a deguello en la tierna e inocente carne de unos babazorros a los que les tienen una inquina desbordada desde aquel día en el que les culparon de la desaparición de Potato, la banda de reagee de la Kutxi, de la Zapa... Aquella culpa conllevaba el robo de la letra, que continuaba... "La gente dura, rula, rula, rula, rula"... Faltaba algo: el apodo de Raúl García, "Rulo", un plagio que el propio Kerejeta está dispuesto a llevar a los tribunales...

Marco Vesga. El gol era una clara provocación, porque Mikel es Alaves, y encima va el tío y en vez de pedir disculpas a la afición del 'glorioso', lo celebra. Los blanquiazules no entraron al trapo. Decidieron contenerse y centrarse en seguir trenzando su fútbol de fantasía.

Aduriz, que ya no sabia como llamar la atención, para no terminar desquiciado, le dio por imitar al mítico portero Zamora, 'zamorana', penalti de libro. Ibai Gómez lo tiro a fallar por su empeño de no querer festejar el gol que se anunciaba. El rechazo de Herrerin le pego en su pierna derecha y el balón entrando por la escuadra  supuso el empate a uno...

Del vestuario salió un Athletic rabioso dispuesto a liársela parda al joven colegiado. No paro de provocar a su rival. Las entradas eran de pánico. Iban a la disputa con intención de hacer daño. Aduriz marco de chiripa. Muniain se tiraba y tiraba al suelo fingiendo agresiones. Hasta que Alexis Ruano, viendo que el árbitro se inhibía ante tanta fechoría rojiblanca, decidió plantarse. Le dijo cuatro verdades al arbitro. Este, mala baba la suya, le amonestó. Segunda amarilla. A la calle.

Hacia la caseta se dirigía el honesto central cuando cayó en la cuenta de que retirarse sin previa despedida era algo impropio de un deportista. Así que, acercose al nefasto juez y le puso la mano en su mejilla en lo que no era sino el gesto más elevado del cariño bien entendido. El árbitro, lejos de corresponder a tamaño gesto de amor, le hizo la cobra, le evitó, menuda humillación, "y luego dicen que les pegan; más duro habría que darles", pero el chico, que no quería trifulcas que incendiaran el partido, se retiró a los vestuarios.

Él Alaves jugaba con diez. Habrese visto ayuda arbitral más descarada a favor de los leones. Ángel María Villar ha salido de la trena y lo primero que pone en marcha es el Villarato para que su Athletic gane otra copa como aquella que al Barcelona le robaron al comienzo de la 2015-2016.

Aduriz marco de cabeza, pero de forma ilegal, elevarse tanto en el aire es tan juego peligroso como agachar la cabeza en exceso. El árbitro se cobró el tanto. Zubeldia debería haber montado la de dios es cristo...pero ni siquiera se salió del área técnica, como habría hecho otro técnico en su enfermo juicio. Se las prometían felices los del Bilbao. Pero a veces el fútbol es justo y premia a los que más  están regalando en la disputa.

Mikel Rico no tuvo otra que cometer penalti sobre un delantero 'vitorianista' para evitar un gol que ya se cantaba luego de una jugada de ensueño tan global que hasta el delegado del equipo capitalino llego a contactar con el esférico. Golazo por toda la escuadra. Justicia en el luminoso. Incompleta, sin embargo. El empate lo impedía.

Parecía inevitable el lanzamiento de globos a fin de que Irujo, al que el Athletic estaba avergonzando con sus obscenas maneras, supiera a quien entregar la txapela con sus hijas colgando de sus hombros. Fue entonces cuando los hechos se precipitaron...

El uruguayo Romero fue limpio al balón y se cobró el robo del esférico. Sentirse burlado de esa manera fue algo que al catalán Saborit (¡y hablan de cantera estos estultos del Bilbao!) no le gustó ni un pelo. Se levantó del suelo al que, fingiendo daño, se había arrojado en claro piscinazo, y, ya erguido, se lanzó como un poseso sobre el bonachón latinoamericano. Gesto de macarra de barrio. Y propio de cobardes, abuson Saborit que se atreve porque se sabe más fuerte que su opositor. La cosa no pasó a mayores por la sangre fría que mostró el equipo del Alaves.

El árbitro, entonces, lejos de entender el 'fair play' del glorioso, se pasó por los banquillos, musitó palabras para que llegaran a oídos de los delegados de ambas delegaciones, y, cobarde y provocador, termino  perdiéndose por la boca del túnel de sus vestuarios en compañía de sus ayudantes.

Sobre el verde, como sin entender, los pupilos del maestro Zubeldia se dedicaron a platicar con unos rojiblancos que se habían salido con la suya: reventar el partido, aguar  la fiesta  de Martínez de Irujo, un pelotari que, ya en su casa, no acertara a la hora de responder cuando Harane, la mayor de sus dos hijas, le pregunte ante la tierna e ingenua mirada de June: "Aita... ¿Por qué el Athletic presume de 'Gure Estiloa' después de la vergüenza que te han hecho pasar durante todo el partido, y ese feo final que te ha dejado sin poder entregar la txapela como a ti tantas veces te la pusieron?

Si Ziganda no hiciera pública una sanción ejemplar sobre sus pupilos luego de los graves hechos por estos protagonizados sobre el verde de Ladesarre, debería presentar la dimisión. Por mi parte, pongo a disposición del Athletic mi carne de socio. No quiero seguir perteneciendo a un Club que se siente 'único', pero que, hoy es el paradigma más 'futbolero', se comporta de manera tan rastrera porque ansiaba llevarse a sus vitrinas una copa aunque fuera a costa de arrastrar hacia el abismo a sus ingenuos seguidores.

A no mucho tardar, cuando el diario francés este al tanto, el Athletic pasara de ser un 'caso único en el mundo del fútbol' a ser "el equipo que un día fue... y al que le llegó su 'ocaso'. ¡Cuánto tiempo engañado el diario L'Equipe!

Por Luis María Pérez, 'Kuitxi'. Futbolista, periodista, montañero, pero sobre todo escritor: cuentos, relatos, cronicas, artículos radiofónicos, literatura de viajes.

@LuismaPrezGartz

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