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'Un tipo engreído en busca de gloria'

Cristiano Ronaldo y la piedra

Escrito por Toni Garzón Abad

Lunes, 03 Julio 2017 07:58
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El escritor bilbaíno Toni Garzón Abad.

En la entrada que hice en mi blog el 28 de junio de 2012, ¡cómo pasa el tiempo! (aunque para algunos sea como si no pasara ni el tiempo ni nada, y continúan tropezando dos veces en idéntica piedra, y me temo que hasta que no se peguen en la mismísima espinilla 1000 veces, no se quedarán tranquilos); sí, en esa entrada a la que llamé, Los lugares comunes (y el fútbol), hablaba de eso, de que el fútbol es posiblemente la actividad humana más trufada de estos lugares comunes, donde éstos más campan a gusto, más a sus anchas.

Y comentaba, entonces, uno de los más célebres soniquetes que “canta”, letra arriba, letra abajo, que la suerte de los penaltis, la tanda de lanzamientos desde los 11 metros, con los que se decide el resultado de aquellos partidos eliminatorios cuyos 90 minutos reglamentados y los 30 añadidos de la prórroga, han terminado en empate, en un ni para ti ni para mí pero que, sin embargo, debe, sin embargo, resolverse en favor de “ti” o de “mi”, es una lotería: la lotería de los penaltis.

Y entonces escribía aquel 28 de junio (me imagino que con motivo de la semifinal del Europeo que enfrentó a España contra Portugal): “(…) Y termino. La semifinal de España contra Portugal se decidió en la tanda de penaltis. Y los penaltis clasificaron a España para la final del domingo.

Y no, no fue un asunto de suerte o de loterías (del Estado). Simplemente España fue mejor en esa faceta última del juego. O cometió menos errores que el contrario. O no tan graves. Porque Portugal se enredó en uno bastante gordo. O, al menos, así lo creo yo. Dejó que Ronaldo tirara el quinto penalti de la tanda. El quinto, el decisivo (¿ah, Ronaldo, el engreído, el que quiere el Balón de Oro por encima de todo y de todos- ¿está Messi por ahí?) porque el quinto penalti siempre vale para algo: para ganar el partido, para perderlo o para empatar y seguir tirando más penaltis.

Pero siempre vale para algo SI SE TIRA, porque es un lanzamiento que puede no tirarse. Que fue lo que pasó. Y pregunto, ¿qué hubiera ocurrido si el mejor lanzador de Portugal, o sea Ronaldo, hubiera tirado el primer penalti, más discreto y sin tanto bombo como el quinto? España había iniciado la tanda. Y Xabi Alonso falla el primer lanzamiento.

Si Ronaldo hubiese sido el primero, hubiera chutado y marcado y posiblemente el resto de los lanzamientos no habría sido lo mismo. ¿Quién sabe? Quizás España se hubiera descentrado y Portugal hubiera alcanzado la final. Nunca podrá decirse. Pero el caso es que Portugal y Ronaldo cometieron un error. Y los errores se pagan. Y España está en la final. ¿Suerte, lotería? ¡Por favor, seamos serios y… menos comunes!”.

Todo lo cual viene ahora a cuento, vuelve a salirme a colación, porque Ronaldo, aquel-engreído-en-busca-de-la-gloria, aquel yo-y-yo, continúa siendo cinco años después el mismo yo-y-yo-y-después-otra-vez-yo, y que a los demás que les den, aunque los demás sean sus compañeros, los integrantes de su equipo nacional de fútbol.

Porque Cristiano volvió a tropezar con la misma piedra: semifinales de la Copa FIFA de Confederaciones, la competición que disputan las selecciones ganadoras de sus respectivas Confederaciones, en el país donde se disputará el próximo Mundial; semifinales, digo, contra Chile, otra vez, la tanda de penaltis, y él otra vez, el gran Cristiano, otra vez terco, terquísimo, arrogante, y-yo-y-yo-y-después-otra-vez-yo, quiere lanzar el quinto penalti, ese que puede dar la gloria pero que PUEDE NO TIRARSE.

Que fue lo que volvió a ocurrir cinco años después. Y Portugal otra vez, eliminada, fuera de la Final, pero Ronaldo tranquilo como un pachá porque el muchacho no aprende y no se entera de nada aunque la inflamación de la espinilla, a base de tantos trastazos contra el mismo adoquín, le esté rozando ya la entrepierna. Pero qué se le va a hacer, esta gente son así: encantados-de-conocerse, encantados-de-tener-los-pies-como-botas. Claro me dirá alguno, por algo es uno de los mejores futbolistas del mundo. Touché.

Por Toni Garzón Abad, director de cine, ensayista y creativo de publicidad

lavueltaylatuerca.blogspot.com

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