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Ocurrencias de Charly, rabia culé y un Supertítulo


Lunes, 07 Septiembre 2015 09:10
Hoy escribe en El Desmarque Gonzalo Arroita.
Hoy escribe en El Desmarque Gonzalo Arroita.

     Estábamos metidos de lleno en un inicio de temporada trepidante.


     Ocho partidos en poco más de veinte días.

     Dos eliminatorias europeas a vida o muerte. Y en Europa regalan cada vez menos. Si no que se lo pregunten a Del Bosque y su periplo renovador por el continente.

     Una final a cara de perro con el Barça, legitima de verdad porque se jugó sin ventajas, y no como la adulterada final de copa...
 
     Y dos partidos de liga con el equipo agotado, arrasado por las lesiones, el calor, y con algunas decisiones arbitrales discutibles.

     Y en eso apareció el ínclito Charly Rexach, viniendo a decir desde su tribuna mediática catalana que el Athletic Club había hecho el ridículo celebrando la Supercopa, competición que no debía ni haber disputado.

     Carlitos Rexach, gloria del barcelonismo, nos enseña a celebrar. Él, que sólo celebró una liga durante 17 diecisiete años en el primer equipo. Que tuvo un palmarés exiguo con la selección, por blandengue e ineficaz. Que vivió como técnico a la sombra de Cruyff, hasta que le apuñaló por la espalda. Que cuando consiguió ser entrenador del Barça, o duró pocos partidos o no pasó del cuarto puesto. Que como secretario técnico hizo el ridículo y cuando quiso ser presidente encontró todas las puertas cerradas. Que fue tan conocido por el fútbol como por las revistas del corazón.

     Pues bien este “figurón” que en el Barça actual no hubiera olido bola y estaría de meritorio dando vueltas por Albacete, Gijón o Vladivostok como Cuenca, Effren o Deulofeu, nos da lecciones de fútbol y de sentimiento.

     Si algún paciente lector se toma el trabajo de recuperar en ElDesmarque mi artículo de 29 de Mayo “Tumbar al poderoso”, encontrará una explicación de estas palabras de Rexach. Decía yo en aquellas líneas, que el Barça “nos ha dado una palmadita en el lomo cuando nos pasaba por encima y cuando les hemos discutido su primacía han sacado toda su rabia y su brunete mediática contra nosotros…”.

     Y concluía diciendo que si íbamos a por ellos de frente, sin pucheros  y sin poner el lomo para una nueva palmadita, cada vez nos faltaría menos para tumbar al poderoso.

     Ni en mis mejores sueños podía imaginar en aquellos días previos a la final de copa que estaba tan cerca el día en que, no sólo plantaríamos cara al Barcelona, sino que le pasaríamos por encima.

     Y como siempre, ello ha despertado el mal perder en Barcelona.  

     Eso es bueno, porque significa que el Athletic está fuerte y preocupa.
     Lo del pobre Charly Rexach, al que no saben donde colocar en Barcelona desde hace años, es una pataleta barata.

     La Supercopa ha sido un gran título. Ha sido la final de verdad, porque lo de Mayo fue una componenda de despacho y negocio. A dos partidos, en cada campo, que no queden dudas. Campeones de verdad. Sin ayuditas.

     Y ha sido un acontecimiento de enorme trascendencia social, con los campos llenos, audiencia televisiva disparada y destacadísimo impacto mundial.

     Por eso le ha dolido tanto a Charly y a los que le dan voz.

     Vamos por el buen camino. La plantilla por fin se ha reforzado de verdad, dejando de lado fundamentalismos huecos. Hay que reponer fuerzas, recuperar lesionados, integrar los fichajes, aprovechar sus cualidades y seguir transmitiendo nuestra fuerza desde la grada y desde la calle.

     Que Charly Rexach nos dedique sus agudos pensamientos y su rabia de vez en cuando será una buena señal.

     Ladran, luego cabalgamos, amigo Sancho.


Por Gonzalo Arroita Berenguer, Urbanista y Socio del Athletic Club 

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