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Tumbar al poderoso


Viernes, 29 Mayo 2015 07:25
Escribe en ElDesmarque Gonzalo Arroita.
Escribe en ElDesmarque Gonzalo Arroita.

     Sobre cuáles sean los motivos para que el Barcelona caiga bien en Bilbao, diré que los desconozco...

     Es un equipo que se ha hecho grande a base de talonario, lo cual es lícito. Pero no lo es tanto que gran parte de su posición se base en un reparto radicalmente injusto de los dineros televisivos, o sea, la clave del negocio.
     En las últimas décadas nos ha tocado a jugadores juveniles y a promesas o estrellas con contrato en vigor. Y en ocasiones se los ha llevado directamente, desestructurando nuestra  plantilla y planteamientos deportivos.
     Nos ha dado palmaditas en el lomo cuando nos pasaba por encima, y  cuando les hemos discutido su primacía, han sacado toda su rabia y su “brunete mediática” contra nosotros, posicionándonos mundialmente como carniceros .
     Me vienen también a la cabeza imágenes como el escupitajo de Eto, o el puñetazo de Rivaldo a Lacruz la última vez que les ganamos en su campo. Por cierto ,expulsaron a nuestro jugador por recibirlo. Y más recientes, los piscinazos y morritos de Neymar o las celebraciones de sus goles, con bailes ridículos e irrespetuosos.
     Ahora, desde la posición superior que le da su poder,el Barcelona recupera al ínclito Gaspart para que con una envolvente de las suyas consiga que la final se juegue en el Nou Camp. Copa adulterada. Eso sí, nos da una nueva palmadita, y como a un niño lloroso, nos promete que la próxima será en San Mamés.
     Su despótico dominio le llevo a desvirtuar también la liga. Y mandar con displicencia a segunda al Eibar, permitiendo  empatar en el Nou Camp a un equipo al que hubiera metido media docena de haberlo necesitado.
     Adorables, ya se ve.
     Que juegan bien y dan espectáculo es indudable. Pero el espectáculo lo pagamos a escote. Como patrocinadores y como actores de reparto.
     Al Barcelona sólo le podemos ganar como ganaron Goiko, Liceranzu, Endika o Sarabia. Saliendo a por ellos. No siendo sus amigos. No poniendo el lomo para una nueva palmadita. Llegando hasta el límite que permita el reglamento. Y jugando lo que sabemos, que no es poco.
     Tal vez no sea suficiente con todo ello. Pero si eso no basta, nos comeremos los pucheros y sabremos que hemos dado un paso más para tumbar al poderoso.
     ¡Aupa Athletic!

Por Gonzalo Arroita Berenguer, urbanista y socio del Athletic Club


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