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No, si al final la culpa será de Iñaki Williams...

Escrito por Asís Martín

Viernes, 18 Noviembre 2016 05:23
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Venía ayer oyendo en el coche 'El partidazo de la COPE' y por momentos pasé de flipar un poco para acabar realmente escandalizado cuando se valoraba el cierre parcial de El Molinón por los gritos racistas contra el jugador del Athletic Club Iñaki Williams en la primera jornada de liga, cuando el Sporting se medía a los hombres de Ernesto Valverde.

En el fútbol ya sabemos que predomina el forofismo, a veces es gracioso, hay gente muy chirene, pero otras da auténtica pena. Si bien, seguramente todos tengamos parte de culpa y seamos más parecidos, en lo malo, de lo que nos gustaría pensar.

Si el FC Barcelona cierra filas tras la 'campaña mediática' para atacar a Messi, cuando ha defraudado una millonada a Hacienda, que somos todos, el Sporting de Gijón se siente damnificado por la medida adoptada por el Comité de Competición, que ve "injusta y desproporcionada" y ha recibido con la "más absoluta disconformidad", decía su nota.

Además, en plan sotto voce dijo un periodista en la radio que la entidad astur viene a considerar que el árbitro maño Clós Gómez, del que en su momento se dijo que había sido valiente por parar el partido y hacer que predomine lo menos habitual en este fútbol, es decir, el sentido común, ahora también parece culpable "ya que fue el único en todo el estadio que oyó los gritos".

El Sporting, club al que admiramos en Bilbao, tiene todo el derecho del mundo a recurrir, etc... ya que se juega que le puedan cerrar el campo toda la liga si reincide, pero de ahí a que al final quedé en el aire poco menos que aquello de los "aullidos de mono uh, uh, uh", como refleja el video de Cuatro, son un complot entre Williams y Clós para fastidiarle es innoble.

En su nota añade que "en todos los informes de los agentes intervinientes en el encuentro, no solo se pone en duda los hechos denunciados", sino que deja constancia de "la imposibilidad de identificar a los posibles responsables de los gritos denunciados a pesar de haber realizado diversos visionarios de las imágenes de la Unidad de Control Operativo dependiente de la Liga de Fútbol Profesional".

Vamos, que no hay culpables, ni como grupo ni como individuos, por lo que no descarta "acudir a la jurisdicción contencioso administrativa".

La mala educación

Volviendo al programa radiofónico Manolo Sanchís vino a decir que nos hemos vueltos unos blandos buenrollistas, ya que en el fútbol toda la vida se ha insultado, y si seguimos así habrá que parar todos los partidos. Pues si hay que hacerlo que se haga, o que se suspendan, que no sólo está bien hacerlo cuando es Samuel Etoo el que se va del césped o el Milán por Boateng.

En resumen, y en esto debemos hacer autocrítica, que en este negocio todo gira en torno al color (nunca mejor dicho) de la camiseta y bufanda con que se miran las cosas. Si se castiga a tu jugador o tu equipo es porque está a 200 pulsaciones y es un sacrilegio, si la trastada la hace tu afición "son cuatro, son una minoría, no representan a nadie, nadie lo ha escuchado...".

Así mal vamos para cambiar las cosas, amigo Sanchís, por esa regla de tres de que "ha sido así toda la vida" que sigan tirando cabras de un campanario o martirizando al Toro de la Vega.

En lo único que estuve de acuerdo de lo que oí es en algo que vengo diciendo hace mucho tiempo en ElDesmarque, que no es que en el fútbol haya racismo, lo que hay es una mala educación vergonzante. Al negro le llaman negro, al gordo gordo, al flaco flaco, al vasco etarra y al que no es un machote maricón.

Y claro si eso pasa en el fútbol profesional que está lleno de cámaras y micrófonos, qué será en el fútbol base donde a los energúmenos se les escucha mucho más, el número de tontos es alto y nadie les vigila.

Si quieren ver respeto de verdad y sentimientos bonitos les recomiendo que se vean el 'Informe Robinson' dedicado a Iñaki y su familia. Imprescindible.

@asismartin

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