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Un tercio, Burgos; dos tercios, de Soria

Expedición al Cañón del Río Lobos (Primera entrega)

Escrito por Kuitxi

Jueves, 11 Enero 2018 11:32
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Por Luis María Pérez, 'Kuitxi', periodista y exfutbolista.

"Poca agua y ningún lobo". De Hontoria del Pinar a Ucero; de Burgos a Soria... Parque Natural del 'Cañón del Río Lobos'. 10.000 hectáreas: un tercio, sudeste de Burgos; dos tercios, noroeste de Soria.

Eskaintza: A Teo, que me devolvió mis gafas olvidadas
           para que el sol no dañara mis ojos.

Cita: "El Campo es como un fondo solitario al que ir
      animando con las representaciones propias.
      El que tiene una vida interior intensa puede
      vivir en el campo.

     Pío BAROJA



LA MAÑANA. Otra vez el sol atravesando la ventana e iluminando  la hoja sobre la que escribo, sobre la que la 'margarita', cual martillo, las letras clavetea, de memoria, yo se lo digo previamente con mis dedos que se posan en las teclas, con los cinco, no como una que yo me sé, que usa sólo dos, que, al verla, parece que, en vez de mecanografiar, estuviera probando la nata batida que preparó para su tarta de cumpleaños. Repito, con el álbum, la operación de ayer por la mañana, a saber, lo coloco, abierto por donde nos interesa, encima de la banqueta blanca que en medio tiene una ranura.

Para qué será, pregunto, para que será la ranura, que nadie me hable de cuestiones escatológicas, que a mano no tenemos al carpintero para preguntarle, Por qué lo hiciste, por qué en el medio, Puro ornamento, y manejabilidad, hay quien prefiere meter sus dedos en el hueco y transportarla como si fuera un gato cogido por la piel de su cuello. Las respuestas son mías, quede aclarado, la banqueta, aunque bien conservada, es más vieja que Carracuca, quizás se llamara así el que la elaboró por primera vez, quién me dice a mí que no...

El álbum abierto, ya está más que mediado, pesa más, mucho más, el lado izquierdo que el derecho, por lo mucho que anduvimos en Panticosa (32 fotografías), y porque el Balneario no es comienzo, sino entreacto de esta vida en imágenes que yo rememoro, antes un ascenso (del 'Portu') y su celebración, las fotos de rigor, los jugadores y sus aficionados, ahí está Mario Romero con su saxofón, pobre, tiene dinero y amor, pero su salud escasea, ojalá que el hígado que alguien le regaló para sustituir el suyo averiado sea como el anillo ese que perfectamente encajó en el dedo de no sé quién...



Giro mi cabeza a la derecha, Cuántos grados, No lo sé con exactitud, ni más o menos, en 'Ciencias' era un desastre, todo ceros, que alguien, si a estas horas intempestivas se presta, venga a esta casa y mida el ángulo que describe la desviación de mi cuello. La agacho levemente, dirijo mis ojos a una de esas enormes fotografías que a ti tanto te gustan, fijo mi mirada en ella... y te veo a ti conmigo a tu lado, apoyado contra tu cuello, esta vez es el codo de lo que me sirvo para contactar contigo y descansar. Me dirás, y quizás lleves razón, que tanto apoyo, tanto tú ser mi bastón podría ser perfectamente la causa de ese llevar tú siempre la cabeza ladeada, atrás quedó ya aquella herida de la infancia, mentira piadosa, bondadosa excusa que tú te inventas para disculparme y no crear en mí complejo alguno de culpabilidad, Suficiente  tiene el pobrecito con lo que tiene, dirás. Gracias...

Estamos de pie. Tu sonrisa ladeada hacia la izquierda y mi recta seriedad, fingida tal vez, con ella conquisté muchachas y no gané ningún enemigo. Con respecto al vestuario, diremos que ella, ahora soy 'ese' que en tercera persona escribe, viste como en la montaña, el niki blanco con la k de 'kanpeona' y su faldita sumeria; de calzado, sus botitas de gata que tragan y tragan leguas.

Yo voy como de fiesta, y me visto por los pies, como el hombre que era Néstor ("Tú llevas la antorcha por mí", recomendable relato corto), botas que el agua traspasa, calcetines azules y esas medias que tú dices que "son de la abeja Maya" pero que en realidad no son de dibujos, aunque sí animadas: les da la vida la historia de un equipo que camina hacia la centena, es el 'Portu', amarillo y negro son sus colores, yo los llevé, yo los amé, yo los sigo venerando. Las bermudas son las mismas que en los 'ibones', cambia la camiseta, que es un lujo, la compré en 'kukuxumuxu', la llevo por la Tierra con orgullo, diciéndole al Mundo que en Euskalerria, en su lado sur, hay cuatro equipos de fútbol punteros. El dibujo consiste en cuatro muñecos vestidos de futbolistas, evito decirte a ti cuál es de ellos es el por mí más amado...

Dónde estamos, no lo he dicho, el titulo queda lejos y tal vez el lector ya lo haya olvidado. Se trata de "El Cañón del Río Lobos", terrorífico suena el nombre y triple es el motivo para tenerle miedo: el cañón de la guerra, el río bravo que todo lo arrastra...y el lobo asesino que se comió a Caperucita y a su abuela...

De cañones tenía yo la cabeza llena desde hacía tiempo. De cañones de ríos estoy hablando. La idea bella de  estos parajes, que la Naturaleza labró con paciencia, me la metió, sin querer y sin mala intención, una tal Blimunda, nombre novelesco, inventado, una mentira, por qué añorar lo que nunca existió, no hay peor dolor, canta Sabina. Fue a finales de Agosto del año 2000, bonito número, año malo, que nadie pregunte por qué. Recorríamos lo que en su día fue una 'Vía romana', hoy llamada "Desfiladero del Purón", estrecho y hermoso camino con río a su lado que une el Parque Natural de Valderejo ("Araba, oi, Araba: zu ote zare aitaren zazpigarren alaba?") y la localidad burgalesa de Herrán...



Haciendo el camino, semidesnudos, ella me habló de un fascinante cañón que se hallaba en la parte norte de Burgos. Me dijo que era tan o más bonito que el que recorríamos, y que el río era el Ebro, el que nace en Fontibre, al ladito de Reinosa. No paraba la muchacha de recordarme que algún día lo atravesaríamos, en tiempo breve, mientras yo, como animal irracional, rumiaba una indiferencia hacia ella dirigida que, en verdad, Dios me perdone, no sentía. Tenía la cabeza como un bombo, no era por ella, y no exagero, es que estamos ya en Herrán, son las cuatro de la tarde y acabamos de comer, tenemos, ella y yo, cuarenta y pico grados de temperatura, y no es fiebre, el culpable es el sol, que salió para todos y achicharra, cada uno sabrá, su conciencia se lo dirá, si la tiene, si es sano o perverso su corazón...

Cuando ella se fue, como Unicornio Azul que se hubiera extraviado, me dejó su viudedad, y, como única herencia, 'su cañón', los cañones, los "Cañones del Ebro", y el nombre de un pueblo,  Pesquera, mojados el uno y el otro con las lágrimas que derramó la de Matiko por aquel 'Hombre  Flaco' que le hizo conocer aquellos rincones y luego la abandonara...Ni por despecho arrojaría yo al mar aquel plan tan tentador. Por eso yo a ti, cuando regresaste de tu 'sueño de Bella Durmiente' (si no coses, ¿con qué aguja te pinchaste?), te fui metiendo en la cabeza la idea de 'los cañones'...



A nuestras manos cayó , o en su busca fuimos, un cuadernillo muy mono, y muy ilustrativo, editado por el 'Patronato de Turismo de Burgos', que recogía de una vez todos los Espacios Naturales de esa provincia de la que, hasta entonces, conocíamos tan sólo Castrojeriz ('Memorial del Monasterio' con familia en clausura)... y su llanura vista desde la ventanilla de un autobús...

Lo abrimos, miramos en el mapa por arriba, a la izquierda, donde el Ebro es cañón porque alguien un día lo dijo. Vemos que el río no está solo, y que el cañón no es uno, sino dos. De Basconzillos del Tozo llega un río llamado Rudrón que en un pueblo llamado Valdelateja se une al Ebro, junta sus fuerzas, tributa sus aguas. Es sólo un dibujo, pero nos fascina: "Cañones del Ebro y el Rudrón". Luego, una serie de nombres como para desmayarse: el ya citado Valdelateja con un balneario, para qué queremos más, pero hay que seguir, la lista está incompleta, Pesquera, ya lo conocíamos, Cortiguera, éste, no, hermoso y deshabitado, Orbaneja del Castillo (¡bienvenido al 'Club de los Sentidos'!), Aylanes (selva con aroma a 'maría'), ya no sigo pues me atrapa la nostalgia, No hay razón, dirás, la nostalgia es el dolor por el imposible regreso, y los cañones están ahí, también los pueblos, unos y otros, con sus brazos abiertos, metáfora, verdad es, sin embargo, que Victorino estaría encantado de recogernos, otra vez, en 'El Crucero' en lo negro de la noche...



Parecía cantado que, luego de Panticosa, éxito redondo, nuestro siguiente  destino sería...¡Valdelateja! Qué más queremos, estratégico lugar donde se juntan dos ríos, punto de partida ideal para caminarlos, a favor o en contra de su corriente. Tiene balneario Valdelateja, repetimos, es puro vicio lo nuestro, pero las cuentas que hacemos antes de tomar el teléfono son como las de la lechera: no hay sitio para nosotros, está todo ocupado, Tienen que llamar ustedes con mucha antelación, en fiestas y fines de semana largos la gente se muere por visitarnos, inténtelo en pueblos de al lado, quizás encuentren algo, "Nunca mejor que nuestra oferta", tan sólo le faltó decir...

Y así, nuestro gozo en el fondo del pozo, revisamos el mapa de este Burgos, ya tan nuestro, y descubrimos algo pintado en verde, es un Parque Natural, el único de la provincia, y además es cañón, "El Cañón del Río Lobos". De él ya me había dicho algo el amigo Juanjo, el de Correos, el más alto de esa fotografía atrapada en un marco sencillo que tengo a mi frente, el equipo juvenil del Club Portugalete, el gualdinegro, como mis medias que antes deje por ahí, no tiradas, al lado de la calefacción para que se sequen, como acostumbro, sino vistiendo mis piernas. Estamos otra vez en 'el cañón que nos ocupa', el del Río Lobos, y será ya para siempre al menos mientras dure este relato...

La verdad es que, siendo justos, fieles a la realidad verdadera (¡toma pleonasmo!), no podemos considerar este Cañón del Río Lobos como segundo plato, como pareja que tomamos porque otra nos dejó. De eso, nada. Las tres fotos que nos muestra la publicación para turistas son lindas, soleadas, anchos caminos por los que descansar las penas de la vida. Las del Ebro y el Rudrón, sin embargo, son salvajes, hostiles, frías, si fueran cosa humana, diría que toscas y agresivas...



No hay vuelta de hoja. Y si la hay, es para ver cañon, río, lobos, y sus alrededores. Estamos al inicio del camino, la fotografía, con menos luz, parece una réplica de la del 'Patronato de Turismo de Burgos', el mismo lugar, pero con dos personas, tú y yo, que, como perros listos, ya husmeamos anoche, hablo en presente histórico, como si fuera alumno que tradujera un texto latino, el punto de partida. Digo anoche y digo mal, mejor decir crepúsculo, antesala inmediata de la oscuridad absoluta. Crepúsculo fue, y tarde era, aún, cuando llegamos a Hontoria del Pinar, sobra todo comentario en relación al apellido, el nombre es una incógnita sin despejar, que se pronuncien los lingüistas, los etimólogos, los historiadores, los archiveros, todo amante, en fin, de este mundo apasionante de los nombres de las cosas...

Hontoria del Pinar, donde 'El Chato', mesón u hostal, ya no me acuerdo, menudo guirigay montaban los cabrones de los cazadores por la noche, queremos dormir pero no nos dejan con el altisonante relato de sus 'hazañas bélicas', que si "Yo maté  tantos ciervos", que si "Yo abatí al jabalí más fiero"... Cazadores, hombres vacíos: lo mismo les da el amor que la muerte, y, además, qué asquerosos: ¡son del Real Madrid!, los más, ¡del Barcelona!, los menos, ninguno hay del Athletic, por eso debemos conformarnos con sufrir y gozar por la radio la victoria de los leones en tierras coruñesas. Pero eso será a la noche...

(to be continued)

Por Luis María Pérez, 'Kuitxi', exfutbolista, mendizale, narrador de viajes y periodista

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